Un
establecimiento educacional que ha obtenido la certificación de su gestión, obtiene múltiples
ventajas. Especialmente destacables son las siguientes:
Se
aplican procesos evaluativos comparables y significativos: ello
permite a la comunidad educativa conocer las fortalezas,
debilidades u omisiones basados en evidencias y, a partir de
esta información, iniciar o potenciar el mejoramiento
institucional. Los procesos evaluativos son aplicados por un
equipo de profesionales de primer nivel, que dan garantía
de la calidad del proceso, el cual es avalado por el Consejo
Nacional de Certificación.
Garantiza
la calidad y el mejoramiento de los procesos y resultados escolares: en
tanto la evaluación de la gestión
genera un movimiento organizacional que desencadena cambios y
promueve la disposición hacia la mejora. En los establecimientos
que alcanzan los estándares, la certificación garantiza
que los procesos y resultados reúnan ciertas características
esperadas. En aquellas que no los alcanzan, la evaluación
ha contribuido a identificar cuáles son las variables
e interacciones claves para mejorar la efectividad escolar.
Fortalece
las capacidades de aprendizaje y mejoramiento institucional: en
tanto las organizaciones desarrollan la capacidad de aprender
de sí mismas, puesto que están dispuestas a revisarse
y a ser revisadas, identificando fortalezas, debilidades y ausencias.
La certificación despliega un proceso de preguntas sucesivas
sobre los criterios y prácticas de gestión vigentes,
y el estándar actúa como criterio de contraste
entre lo observado y lo no observado.
Se
dispone de un elemento de diferenciación
de la escuela: lo cual posibilita
posicionarse adecuadamente en el mercado, al ser avalado por
un organismo
autónomo, respecto de
la garantía de la calidad de la gestión educacional
de la institución.
Potencia el liderazgo de la dirección: clarificando y
fortaleciendo su sentido de misión, conociendo nueva información
del establecimiento y brindando una visión más
amplia, que facilita el diseño de los desafíos
y metas institucionales.
Alumnos,
padres y profesores refuerzan su identidad con la escuela: al
participar en el proceso, se genera en estos estamentos un
fuerte grado de identificación, sentido de pertenencia
y participación; a la vez permite definir el grado de
contribución y responsabilidades de cada cual en el mejoramiento
institucional.
El
equipo directivo y el personal docente se perfeccionan en las
nuevas tendencias
de la educación: particularmente
en el área de la gestión de calidad, realizando
así una "capacitación en la acción".
Facilita
el acceso a la postulación y adjudicación
a proyectos de desarrollo: ya que al haber certificado
su calidad, el establecimiento tendrá mayores posibilidades
de acceder a recursos y apoyos para potenciar su crecimiento
institucional.
Permite
que la institución, en forma libre y voluntaria,
acceda al apoyo de la "red de consultores en gestión
escolar": quienes pueden apoyar
los procesos institucionales para facilitar las condiciones para
que el establecimiento se
presente a la certificación.